Con el inicio de la temporada de mosquitos, mucha gente se ha preguntando si el virus del COVID-19, el SARS-CoV-2, puede ser transmitido por mosquitos. En una entrada anterior, explicábamos que todo hacía pensar que esto no era posible. Unos argumentos basados en el conocimiento que se tiene hoy en día de los mecanismos de transmisión de distintos virus por parte de los mosquitos. Ahora unos investigadores han llevado a cabo un experimento para demostrar si los mosquitos pueden infectarse con el SARS-CoV-2 y poder así transmitirlo. Los resultados son claros: los mosquitos no se infectan con el virus y, por tanto, no pueden transmitirlo.

En el estudio los autores han infectado de manera artificial mosquitos de diferentes especies: el mosquito tigre (Aedes albopictus), el mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti) y Culex quinquefasciatus, el principal transmisor de la filiariasis en las regiones tropicales y subtropicales. Ninguna de las tres especies se contagió con el virus.

Ni el mosquito tigre ni el mosquito de la fiebre amarilla se contagiaron con el virus de la COVID-19

Para demostrarlo les inocularon en el interior del cuerpo una dosis alta del virus y estudiaron cómo progresaba el virus dentro de los mosquitos a lo largo del tiempo. De hecho, para el trabajo, además de inyectarles una dosis alta del virus, se han saltado las dos primeras barreras que deben superar los virus ante de poder infectar el cuerpo de un mosquito: la de sobrevivir y replicarse en su sistema digestivo, y superar la lámina basal que lo rodea, representadas en la figura con los números 1 y 2 respectivamente.

 

Infección de un mosquito por virus

Fig. 1. Ruta de infección de un mosquito por un virus, mostrando las principales barreras que debe superar para poder transmitirse a través de su picadura. (1) Sobrevivir al sistema digestivo y replicarse. (2) Superar la lámina basal que rodea al intestino. (3) Enfrentarse a la respuesta inmunitaria antiviral del mosquito sin matarlo. (4) Alcanzar las glándulas salivares y superar su barrera. De allí podría pasarlo mediante una picadura. Imagen modificada a partir del original de Rückert & Ebel 2018, Trends in Parasitology 34: 310-321. Fuente: Mosquito Alert (CC-BY-NC-2.0)

 

Para el estudio los investigadores de la Universidad de Kansas han inoculado al virus directamente en la cavidad del cuerpo de los mosquitos (Fig. 1, número 3), que se conoce como hemocoel, que contiene el fluido análogo a la sangre de los vertebrados de los insectos: la hemolinfa.

Buscando la presencia del virus en mosquitos a las dos horas de infectarlos, un día, tres días, siete días, diez días y catorce días, observaron que el virus sólo era detectable durante las dos primeras horas transcurridas tras su inoculación (Tabla con resultados del artículo original Huang et al. 2020). En aquel momento la concentración del virus correspondía con la dosis inoculada, es decir no había evidencias de que el virus se estuviese replicando en el mosquito.

 

Especie Inoculación Tiempo transcurrido
2 horas 1 día 3 días 7 días 10 días 14 días
Aedes albopictus SARS-CoV-2 5/6 1/14 0/15 0/20 0/21 0/31
83,3% 7,1% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
Aedes aegypti SARS-CoV-2 5/6 0/17 0/17 0/24 0/26 0/27
83,3% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%
Culex quinquefasciatus SARS-CoV-2 3/3 0/17 0/17 0/25 0/28 0/25
100% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0% 0,0%

 

Transcurrido un día desde la inyección con el virus, no quedaba ni rastro del mismo en los mosquitos. En la tabla se representa el número de mosquitos donde se detecto el virus (por ejemplo, 5 de 6 para Aedes albopictus a las dos horas, que representa el 83,3% de los individuos; o tan sólo en 1 de 14 mosquitos analizados transcurridas 24 horas). Más allá del primer día el virus desapareció en las tres especies estudiadas. En ninguna de las especies analizadas el virus consiguió progresar, indicando que no es posible que lo puedan transmitir.

El estudio todavía no ha sido revisado por otros especialistas, sino publicado como un preprint en la plataforma Research Square.

 


Referencias:

Huang YS, Vanlandigham DL, Bilyeu AN, Sharp HM, Hettenbach SM, Higgs S. 2020. SARS.CoV-2 and mosquitoes: an extreme challenge. Preprint from Research Square: 10.21203/rs.3.rs-32261/v1

Rückert C, Ebel GD. 2018. How do virus-mosquito interactions lead to viral emergence? Trends in Parasitology 34: 310-321